VESTÍBULO MUSICAL

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Artistas Limítrofes

 ROBERT FRIPP


De su biografía solo mencionaremos la fecha y ligar de nacimiento: 16 de Mayo de 1946 en Wimborne Minster, en el condado de Dorset, Inglaterra.
A los once años deslizaba ya sus dedos por una guitarra y a los catorce formó su primer grupo con Peter y Michael Giles, batería y bajo respectivamente.
Hasta su irrupción en el panorama musical británico y mundial al poco tiempo, deambuló oculto biográficamente como Jesús antes de asomarse a las páginas del evangelio. Poco se sabe... ni interesa.
En 1969 aparecen como teloneros de Los Rolling Stones en su mítica actuación en Hyde Park tras la muerte de Brian Jones, unos músicos que configuraban la banda King Crimson.
Los componentes eran Robert Fripp a la guitarra, Michael Giles a la batería, Greg Lake al bajo y la voz, McDonald a los teclados, las maderas y las cañas y Peter Sienfild a la letra.
Su primer disco es ya un hito en la historia de la música en muchos elementos esnciales. Las dos constantes que iban a perdurar en la singladura de King Crimson o, mejor dicho, de Fripp por los procelosos caminos de su carrera, estaban ya presentes aquí: El ecléctico estilo tras el que se vislumbran retazos de todos los géneros y la utilización de las tecnología mas recientes al sevicio de la creación. 
Fripp inauguró un estilo de hablar con la guitarra, un lenguaje inteligible pero con códigos nuevos. Eran los frippertronics de Robert, así se les conocía.
Sí el público no alucino en su mayoría con lo que se acababa de presentar a la cultura universal, la crítica y los músicos no dejaron de abrir la boca ante lo que oían. Y es que no era para menos. Interpretaron In The Court Of The Crimson King. Ese disco sigue siendo una pieza de culto. La portada era un plano tan corto de una faz gritando que se salía del marco y mostraba la úvula al fondo de un túnel hacia las fauces tras un boca abierta de par en par con dientes deformes y ojos desgarrados en un rostro arrugado y morado o escarlata. Los hitos históricos están a menudo envueltos en circunstancias únicas e irrepetibles y reúnen factores en conjunciones mágicas: El autor de esa portada fue un amigo de Fripp, Barry Godber, que no pintó nada antes ni después porque su profesión era otra. Se dedicaba a una profesión que en aquellos tiempos nadie conocía por su precocidad, era programador informático. Murió a los 24 años de un infarto a los meses de entragar su pintura a Fripp. Actualmente junto a otros originales de portadas de grandes grupos es una perseguida joya para coleccionistas aunque Fripp la custodia y no la suelta. El autor fue Barry Godber. Fripp disfrutaba contemplando su trabajo de ingeniero informático.



Portada de The Court Of Crimson King
(De Barry Godber)


(Se recomienda darle a pausa en Cimientos, en lo el pie de la página del blog para oir el vídeo que figura en el artículo para leer este artículom pues incluye audios que se superpondrían a los estables del blog))

Era la era de la sicodelia abierta por Beatles, Rolling, Coltrane, Pink Floyd y muchos otros ayudados por el LSD. De hecho King Crimson era el nombre con que se conocía una determinada cristalización del ácido lisérgico. 
Los melotrones, pedales, instrumentos tradicionales electrificados por primera vez al servicio de música perfectamente estructurada y desbordante de creatividad, nuevas ideas, nuevos timbres, atmósferas desconocidas hasta entonces y, sobre todo, una fuerza arroyadora, retumbaba en los oídos de jóvenes artistas que esperaban horizontes desconocidos en la era de los viajes mentales, sensoriales a territorios alejados de los reales. Eran los años de apertura de los sentidos a impactos energizantes y fecundatorios. La novedad era un valor en sí misma.
Pero además excedía a la dimensión de experimento neurológico y tecnológico... ¡Aquéllo era música con mayúsculas! Pete Townshend, guitarrista de The Who manifestó sin ambages que sólo una palabra podía describir lo que acabab de descubrir: Único. Paradójicanente Keith Moon su compañero de grupo, hacia escasmente un año que ante una pieza de Giles, Giles y Fripp, había rociado con palabras de desprecio una audición en la radio en la que se le solicitaba opinión sobre esos jóvenes a los que nisiquiera conocía.
Y es que con Fripp sucedió algo muy extraño. Como hemos dicho al comparar su biografía con la de Jesucristo, de sus vísperas antes de la irrupción en la historia no se sabe casi nada y lo poco que ha restado no justifica una evolución lógica hacia ese brillo con que surgió en presente sin pasado registrado.
Iluminación repentina parece haber sido el proceso de gestación de una mente capaz de crear algo así sin preguntar a nadie ni informar a nadie de los que se estaba sustanciando en el alambique.
Era sicodelia pura, multicolorido dinámico, purpurina derramada como esencia de unción de estados de trance colectivo. Eclecticismo a raudales en procedencias vagamente reconocibles desde la lontananza: Jazz, free jazz, orquestación clásica, resoluciones de tensiones armónicas hasta entonces utilizadas tímidamente en el pop, cascada de herzios y decibelios ordenados para someter a los sentidos, formas retorcidas en los desarrollos... 
Aparecen sobre el escenario en Hyde Park como surgidos de la nada o caídos del cielo color púrpura en 1969, año de la llegada a la luna. Y llegaban de la mano de sus majestades satánicas. Era el arranque de lo que los musicólogos bautizaron como la edad de oro del pop rock, la edad en la que surgieron la mayoría de los gérmenes que aún hoy siguen dando brotes, cosechas y echando ramas de las raices y troncos crecidos entonces con la fuerza osada de la savia joven. Todo estaba regado por la ansiedad de vivir y sentir al límite. Y muchos fueron quienes se precipitaron al vacío desde ese borde del abismo en el que todos se movían. Algunos fueron y vovieron para contar a los demás las maravillas del paraíso vivido en un lago viaje. Otros se autoinmolaron en nombre de los que se quedaban a este lado de la brecha.
  
                   Seargent Pepper's
             Lonely Hearts Club Band
                       The Beatles 
                             1967 
                      (Diseño de Peter Blake)

Se encierra la edad de oro del pop en el periodo comprendido entre la sorpresa de Seargent Pepper's Lonely Hearts Club Band y el lanzamiento de The Dark Side Of The Moon. En cinco gloriosos años se producen los alumbaramientos de los grupos más decisivos de la historia del pop, los compositores más atrevidos y los temas fundidos a fuego en el imaginario universal. 
 
 The Dark Side of the Moon
             Pink Floyd
                 1972
       (Diseño de George Hardie)


Además por entonces es la música la bandera de los logros y reividicaciones culturales y sociales de cuyas rentas aún hoy nos mantenemos, por la carga de asignaturas pendientes de varias generaciones o por el sentimiento de conquistas hasta entonces ni planteadas. Los veinte y los treinta, los sesenta y setenta... Años de crisis para lo material pero de transmutaciones fundamentales en la manera de star los humanos en este planeta. Ojalá la profunda crisis que nos lacra en nuestros días sea el anuncio del advenimiento de otra revolución tan pacífica como las propugnadas entonces o la decadencia del monstruo fagocitador al que finamente se le ha atragantado todo cuanto tragó de la sangre joven para su propia opulencia y... reviente. 
King Crimson nunca disfrutó de una formación estable. Son tantos los músicos que integraron en diversos momentos la nómina de King Crimson, que nos limitaremos a nombrar a los notables o perdurables. Cabe destacar a  Grek Lake al bajo y voces antes de pasar a Emerson, Lake and Palmer, Bill Bruford procedente de Yes, Peter y Michael Giles, David Cross con su violín, Ian McDonald y John Wetton al bavo y vocalista, amigo del colegio de Fripp.
Pese a que el carácter de líder de díficil trato y compositor complejo de frecuentes cambios de decisión en las líneas creativas y estilísticas, se cuenta que por esos días, los primeros setentas, ningún músico se resistía a una invitación de Fripp a entrar en la banda. En su pecado residía la fascinación ejercida sobre sus colegas: Era autoexigente y exigente con sus compañeros y no daba nunca ningún tema por cerrado por su creativdad desbordante, su espíritu analítico y su eclecticismo abierto a cualquier influencia procedente de cualquier género. Trabajar con él era un proceso iniciático de aprendizaje y profundización en la esencia de la música.


 Robert Frupp con su Gibson Les Paul Custom
(Un compositor y líder autoexigente y exigente)


De hecho sorprendieron casos como el de Bruford que abandonó un conjunto en la cima del rock sinfónico, Yes, para acudir a la llamada de Fripp. El mismo Jon Anderson cantante de esa banda flirteó durante unas semanas con Crimson. Grabó algún tema en Lizard. Sin embargo también eran comentadas us estrategias políticas para urdir complejos planes de manipulación de las relaciones entre los componentes.
Desde The Court Of The Crimson King hasta Red la evolución vista ahora e incluso vivida en su vigencia, es de vértigo. 
Por eso hemos elegido el disco que glosamos de manera tan profusa, todo hay que decirlo. Red, rojo, es el último disco de King Crimson con vocación de cuenta del rosario de discos que constituyen la colección discográfica de este grupo. Se editaron discos posteriormente pero ya no seguien la secuencia de una progresión artística reconocible y coherente.
Si la última canción grabada por Lennon y McCartney mezclando sus voces ante un micrófono fue titulada The End sin que nadie más que ellos supieran qué estaba sucediendo, el último disco de Fripp y King Crimson se llama Red, rojo, y en su contraportada se veía un vúmetro con la aguja a punto de sobrepasar el límite recomendable de saturación antes de entrar en la zona roja.


 Música en los límites
(Más allá entramos en la zona extrema)


Al límite. Estaban al borde de la transgresión absoluta, de alejarse demasiado de lo que una audiencia que, por otra parte había crecido espiritual y musicalmente con ellos y otros tantos grupos de esos años de despegue cultural, pudiese asimilar.
En el jazz esa avanzadilla de imposible retorno ya había tenido lugar en el 67 con Coleman, Colrane, Davis... Faltaba poco para que la vanguardia del rock, del pop y del jazz se fusionaran en grupos que aunaban tendencias y públicos como Weather Repport, Return to Forever y tantos otros.
Así había sido al contrario de lo que es ahora. Cualquier estilo musical surgido tras el estallido de luz de los Beatles en el 62, era una carrera de lengua afuera con el vértigo de quemar etapas de innovación que se sucedían sin tregua para el público y menos, como siempre, para la crítica.
De los primeros Beatles a los finales el parecido era inexistente y no pasaron más de nueve años. 
Lo mismo sucedió con todos los que eran líderes entonces y Fripp estaba en esa ansia inquieta propia de sus días.
Las discográficas iban detrás de los artistas porque comprobaban sus resultados económicos y no les era ajena la conclusión de que el showbusiness musical por primera vez era la punta de lanza de las tendencias que se seguían desde la moda, el cine, la literatura y todas las disciplinas artísticas. Desgraciadamente el sistema cuando teme estar ante movimientos y deambulaciones que no controla abre la boca y demuestra la voracidad de sus tragaderas. Lo absorbe todo, lo digiere y lo vomita empaquetado, etiquetado y dispuesto a exhibirse en lineales ordenados. 
Los ochenta fueron años de excelentes apariciones estelares pero seleccionadas por su tranquilidad evolutiva y progresiva. 
Los hijos decidieron vivir de las rentas dejadas creativamente por los padres y maestros que además seguían reuniéndose en el olimpo en actuaciones con cocktailes imprevisibles y tremendamebte eclécticos a los que de cuando en vez dejaban participar a los ochenteros. Fue el inicio de los All Stars Concerts que inaugurara George Harrison a beneficio de Bangla Desh en 1970.
Los grandes abandonaban sus jaulas discográficas y grupales y salían a mezclarse en los escenarios y disfrutar de sus admiraciones mutuas.
Fripp no dejó de aprovechar su acceso al olimpo para acercarse músicos o creadores que siempre le fascinaron como Lennon, Bowie, Gabriel, Eno, Byrne... Y con todos ellos se sentó en escenarios y estudios.
El primer tema de el primer Lp se titulaba El Hombre Esquizofrénico del Siglo XXI y en este siglo Fripp sigue actuando con un renacido King Crimson sin síntomas esquizoides. Como dijo cruelmente Lennon en una ocasión, la labor creativa de los artistas puede enriquecerse tras la ingesta moderada y controlada de esos autacoides que tanto abren la mente e incluso detectarse su influencia en ellas. Lo más grave es que la audiencia necesite de esas sustancias para comprender y apreciar lo que esconden esas creaciones y lo que desencadenen en la neurología de los oyentes o espectadores. No, Fripp escribió aquel tema pero es una persona normal en su madurez
Enumeramos los discos comprendidos entre 1969 y 1975. Son los que quedaran como los vinilos cimentales de King Crimson, de Fripp.
In The Court Of The Crimson King
In the Wake Of Poseidon
Lizard
Islands
Larks' Tongues In Aspic
Starless And Bible Black
Red
En los primeros ochentas artistas que estaban de vuelta con mayor o menor mérito, regurgitaban glamm en las orgías de la decadencia formal y la decadencia es la antesala del ocaso.
El stablishment hizo suyo lo que nunca se la quiso entregar y el vértigo y los paseos por el límite o por el lado salvaje pasaron a ser leyendas y souvenirs. 
Esperamos que disfrutéis de la audición de este Lp que está al límite del arte, al límite de lo aprehendible en algunos instantes, al límite de la libertad autorizada a un creador. Pero sobrepasa sin peligro la belleza y el placer de la contemplación de una construcción que se alza firme sin grietas. 
Dejaos llevar. Está repleta de discursos y narraciones musicales muy bien tramadas. Clicad con el cursor en la nariz de cualquiera de los componentes del grupo o sobre el título y sonará su música. 
Recomendación para la audición de este disco: Dadle a pausa en el reproductor de jazz que figura en el pie de la página del blog con el nombre de Cimientos. Si queréis seguir leyendo las explicaciones con que ilustramos la audición de este LP es mejor oir el vídeo que figura bajo el artículo sin salir de él. Las narices de este trío conducen al ámbito de la galería de vídeos de la revista Yamelosé!

 RED*


Portada de RED 
(1975)

*El primer tema es Red (Fripp). Se sostiene sobre un fraseo de bajo y guitarra doblándose al unisono lo que le confiere una potencia bestial. La guitarra de Fripp suena desgarrada lanzando sus distorsionados flippertronics marcando signos de acentuación junto a la batería que acompaña con clusters en contrapuntos ágiles, tresillos sobre pasajes muy cuadrados del bajo... Las variaciones rítmicas son amalgamas presentes en todo el disco. Red, Fallen Angel (Fripp-Palmer-Wetton) y One More Red Nightmare (Fripp-Wetton) suenan fundidos sin solución de continuidad entre ellos reiterando frases comunes a los tres temas con una pequeña pausa antes del último. 
Providence (Bruford-Cross-Fripp-Wetton), es una disgresión free grabada en directo en una actuación en New York en el 75.
Starless (Fripp-Bruford-Wetton-Palmer-Croos) es el tema que auténticamente roza el límite. Comienza con fondo de melotrones y una melodía muy lírica contrapunteada por frases de Fripp, del saxo de McDonald y el cello de Cross. En los últimos compases de este fragmento tan cantábile, la voz se desgallita hacia agudos en tesitura tensa. Es entonces cuando comienza lo más extremo del disco y de muchas puntas de la brutalidad musical de la época. El bajo habla con una frase de ritmo recto con dos convulsas inflexiones rítmicas en el fraseo. Se va alejando modalmente hacia tonos más agudos acompañado de una única nota de dobles cuerdas enarmónicas de la guitarra que ascienden con él hasta llegar a una tonalidad en la que  hay un descansillo tras el incesante y enervante ascenso a modo de receso al que los oídos llegan exahustos y tensos.A continuación se desta la base rítmica de nuevo y el saxo soprano comienza a desarrollar un solo muy jazzero con el bajo repitiendo la frase con que ha llegado hasta ahí. El ambiente es muy free y la batería vuelve a sus shots de contrapuntos con el bajo. La guitarra sigue lanzando sus clusters en un ordenado caos. Después hay pasajes diversos en los que se vuelve al ritmo quebrado de la fase del ascenso, hasta retornar a los acordes del inicio. Es decir, es una estructura en simetría especular: A-B-C-D-D'-C'-B'-A', sin mantener la extensiones iguales en los fragmentos correspondientes a la ida, que los correspondientes a la vuelta.
El momento en que el bajo y la guitarra van ascendiendo tonalmente es lo más próximo a una aguja que recorre el camino de forma oscilante hacia la línea roja del límite.

En los límites del arte.

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